Lucha biologica en invernaderos: Consolidación del Sistema

La situación actual de la lucha biológica en cultivos hortícolas en invernaderos de Almería es de una consolidación de su utilización, tanto por parte de agricultores y técnicos, como por parte de las casas comerciales encargadas de la producción de los enemigos naturales empleados. No obstante, en el sector hay una grave carencia como es la necesidad del desarrollo y la disponibilidad comercial de agentes y sistemas de control biológico contra fitopatógenos. Esta necesidad se ha puesto todavía más de manifiesto en la pasada campaña, debido a una mayor incidencia de fitopatógenos, consecuencia de la elevada pluviometría durante el invierno y la primavera.

Según se desprende de los datos de la Junta de Andalucía (2010), la campaña pasada, en cultivos hortícolas en invernaderos de Almería ha presentado, en líneas generales, una gran incidencia de hongos fitopatógenos.

Incidencia de plagas y enfermedades

Tomate

En tomate, la presencia de mosca blanca (Bemisia tabaci) ha sido baja, salvo en determinadas zonas donde ha sido necesaria la realización de tratamientos químicos para su control al inicio del cultivo. Con posterioridad, con su establecimiento, Nesidiocoris tenuis ha podido controlar las poblaciones de la plaga. La incidencia del virus de la cuchara (TYLCV), transmitido por mosca blanca, ha sido de media a baja.

A su vez, los daños por el trips de las flores (Frankliniella occidentalis) se han presentado bajos, pero con necesidad de realizar tratamientos químicos con cierta frecuencia en tomates de primera plantación; sin embargo, en los de segunda, las poblaciones de la plaga se han mantenido sin casi necesidad de realizar aplicaciones fitosanitarias. En ambos casos, la incidencia del virus del bronceado (TSWV) ha sido baja o muy baja.

Respecto al minador del tomate (Tuta absoluta), en cultivos en invernaderos ha pasado de una gran incidencia en la campaña 2008-09, a una situación relativamente menos complicada en la campaña 2009-10. La incidencia de la plaga ha sido menor y se ha realizado un mejor control con enemigos naturales, como Trichogramma achaea y N. tenuis, o con la aplicación de productos insecticidas específicos, aunque ha habido invernaderos y zonas donde ha sido necesario arrancar el cultivo por los ataques. Con la salvedad antes apuntada, los daños en hojas han sido bajos, salvo al final del cultivo, como es lógico, pero los daños en frutos, casi siempre, y especialmente si se ha realizado un buen manejo de la plaga, han sido muy bajos. Esta plaga, como exótica introducida, ya ha sufrido los efectos de su adaptación a una nueva área geográfica, como ya se había pronosticado (Cabello, 2009), con bajadas de sus poblaciones por adaptación de los enemigos naturales autóctonos (foto 1) y/o efectos del clima, como ha ocurrido durante el pasado año.

Aparte de T. absoluta, ha habido poca incidencia de otros lepidópteros plaga en este cultivo.

Por el contrario, volviendo a los datos de la Junta de Andalucía (2010), la incidencia de enfermedades en el cultivo de tomate ha sido muy elevada la pasada campaña, especialmente de septiembre a diciembre de 2009, por las particulares condiciones climáticas; así la incidencia y, por tanto, la necesidad de frecuentes tratamientos fungicidas ha sido elevada para oidiosis (Leveillula taurica), mildiu (Phytophtora infestans) y podedrumbre gris (Botrytis cinerea).

Pimiento

En pimiento, otro gran cultivo en invernaderos de la zona por la superficie que ocupa, la mosca blanca ha presentado unas poblaciones bajas, durante todo el ciclo del cultivo, pero se necesitaron tratamientos químicos y liberaciones de Eretmocerus mundus al inicio del ciclo, hasta el establecimiento de Amblyesius swirskii. Posteriormente, el control de la plaga por este enemigo natural ha sido muy bueno.

La incidencia de áfidos o pulgones ha sido bastante más elevada que en las últimas campañas y por primera vez se han encontrado frutos manchados; así se han incrementado bastante las liberaciones de Aphidius colemani y/o tratamientos aficidas.

Las poblaciones del trips de las flores (F. occidentalis) se han mantenido bajas por el buen control de su depredador: Orius laevigatus; no obstante, al final del ciclo, parece que dichas poblaciones de la plaga se han incrementado, así como sus daños en frutos.

Los daños y poblaciones de otras plagas, como araña blanca (Polyphagotarsonemus latus) han sido relativamente importantes al inicio del ciclo con necesidad de aplicaciones acaricidas o rosquilla verde (Spodoptera exigua) que lo ha sido más al final del ciclo en determinadas zonas; aunque en otras la plaga ha estado presente durante todo el ciclo.

Igual a lo indicado para tomate, en pimiento, los daños por hongos han sido importantes, siendo necesarias aplicaciones fungicidas frecuentes en el caso de oidiopsis (L. taurica), debido a una muy alta incidencia por condiciones climáticas favorables al desarrollo del hongo y posteriormente, por existir bastante cantidad de propágulos, lo que obligó a un número de tratamientos fungicidas muy elevado, en casi todo el ciclo del cultivo. A su vez, la podredumbre gris (Botrytis cinerea) ha estado presente en algunas zonas (como El Ejido), al final del ciclo.

Sandía y melón

Los cultivos de sandía y melón han presentado una problemática fitosanitaria similar en la pasada campaña. Así, la mosca blanca tuvo bajas poblaciones, pero fue necesaria la realización de liberaciones del ácaro A. swirskii y aplicaciones insecticidas, de forma relativamente frecuente.

Para estos cultivos, como se indicó anteriormente para tomate y pimiento, la mayor incidencia de áfidos o pulgones han hecho necesarias liberaciones de A. colemani o tratamientos aficidas.

Igualmente, la incidencia del mildiu (Pseudoperonospora cubensis) y del oídio de las cucurbitáceas (Sphaerotheca fuliginea) ha sido relativamente importante, según la zona, pero mayor en melón que en sandía.

Pepino y calabacín

En los cultivos de pepino y calabacín fueron necesarias liberaciones de enemigos naturales (E. mundus y A. swirskii), así como tratamientos insecticidas, tanto al principio de los ciclos, como durante los mismos, para el mantenimiento de las poblaciones de mosca blanca. Las mismas fueron algo más elevadas en calabacín que en pepino.

Por otra parte, la incidencia de trips y áfidos ha sido relativamente importante en pepino.

En relación a las enfermedades fúngicas, el oídio (S. fuliginea) ha tenido incidencias de medias a altas, con necesidad de aplicaciones fungicidas relativamente frecuentes, en ambos cultivos; pero el mildiu (P. cubensis), por el contrario, se ha presentado con mayor frecuencia en calabacín.

Berenjena

Finalmente en este apartado, dentro de los cultivos en invernaderos más importantes, debemos hacer mención al de berenjena. En el mismo, las poblaciones de mosca blanca (B. tabaci) se han mantenido bien controladas, sin llegar a manchar los frutos, por la acción de enemigos naturales (N. tenuis y A. swirskii, que se instalan muy bien en el cultivo). Se debe señalar que el éxito del control biológico en este cultivo ha sido mayor que en pimiento en invernaderos con buenas instalaciones y cerramientos.

A su vez la incidencia del trips ha sido de media a baja, prácticamente sin necesidad de aplicaciones insecticidas y ha habido, en algunas zonas, presencia de focos de áfidos.

En el caso de las enfermedades fúngicas en este cultivo en la pasada campaña, a diferencia de los anteriormente mencionados, parece que no se presentaron de forma acusada.

Situación actual del control biológico en cultivos hortícolas en invernaderos

Podemos considerar que la utilización de la lucha biológica en cultivos hortícolas en invernaderos es una realidad, hoy día, totalmente consolidada y de la que no existe vuelta atrás. Ha habido una importante adaptación, por parte de agricultores y técnicos a estos nuevos métodos de control, que son más exigentes en cuanto a conocimientos prácticos en campo y requieren una mayor dedicación en las parcelas de cultivo.

La importancia de la utilización de enemigos naturales en control de plagas en el sector puede ser evaluada de dos maneras. Una de ellas, que ya ha sido expuesta de forma reiterada, pero que conviene volver a recordar, es la importancia de la superficie en la que se aplica (Aparicio, 2009), como se recoge en figura 1.

Otra forma de evaluar dicha importancia, que además es una herramienta fundamental en las posibilidades de la aplicación de los programas de control biológico, es ver la importancia del sector de empresas productoras de organismos de control biológico (OCBs) o biofábricas, ya que sólo para la provincia de Almería, el montante bruto de negocio de dichas empresas ha llegado a ser de 50 millones de euros al año; similar al del mercado de productos fitosanitarios, para el mismo ámbito de actuación. El número de empresas y los OCBs comercializados se reflejan en la figura 2.

Aunque la situación actual de la utilización de la lucha biológica, como se indica en los párrafos anteriores, es buena y consolidada, hay un elemento importante, o mejor dicho una traba importante en toda la producción integrada en cultivos hortícolas en invernaderos, que es el desarrollo y puesta a punto comercialmente de sistemas de control no químico de fitopatógenos, especialmente contra enfermedades fúngicas. Aunque hay un buen desarrollo teórico sobre el tema y algunas aplicaciones prácticas (Cook y Baker, 1983; Heydari y Pessarakli, 2010), parece que es necesario avanzar bastante más en el tema, para al menos poder alcanzar el mismo nivel de soluciones encontradas en el control biológico de artrópodos plaga.

Otro aspecto que requiere un mayor desarrollo es el control de lepidópteros plaga, en especial de Spodoptera spp., ya que en la actualidad, a pesar de disponer de herramientas como el Bacillus thuringiensis y el virus de la poliedrosis (SeNPV), se están utilizando en la práctica muchos fitosanitarios para su control que pueden interferir con el control biológico de otras plagas.

Perspectivas y extensión de la lucha biológica

A pesar de lo anteriormente señalado sobre la extensión de la aplicación actual de la lucha biológica contra artrópodos plaga, existen todavía algunas lagunas que salvar y otros aspectos que abordar; sin olvidar la necesidad de evolución constante de la forma de aplicación de estos OCBs, como se ha ido observando en las últimas campañas, de manera que no se trata de un sistema cerrado, sino que es totalmente dinámico, que ha ido cambiando, adaptándose y mejorándose a lo largo de dichas campañas.

Tomate

Así, en el cultivo de tomate, a falta de un depredador mejor adaptado al cultivo, se va comprobando que N. tenuis se consolida como un buen agente de control de plagas, más específicamente de mosca blanca, gracias a la realización de liberaciones, utilización de plantas reservorio, introducción desde semillero, e inclusive por su entrada de forma natural en el invernadero. Sus inconvenientes son bien conocidos, por una parte, el periodo relativamente largo para su colonización efectiva y establecimiento en el cultivo (dificultad que tratan de salvar los nuevos sistemas de aplicación mencionados) y, por otra, la necesidad de no permitir poblaciones muy elevadas a fin de minimizar los daños sobre las plantas.

También en este cultivo se están presentado problemas, cada vez mayores, debidos a vasates (Aculops lycopersici) (foto 2) del que no se dispone de enemigos naturales comercialmente, o también presenta problemas Tetranychus evansi (foto 3) para el cual los enemigos naturales actualmente disponibles son poco efectivos, unido al problema de su utilización en tomate.

Pimiento

En cultivo de pimiento en invernadero, para el cual se dispone de todos los enemigos naturales y se aplican casi en el 100% de su superficie se puede observar, de los datos de la Junta de Andalucía (2010), una evolución en el sistema, que debe ser corregida ya que se está pasando de un excelente control por OCBs a empezar a aparecer ciertos problemas.

Así en la pasada campaña, al final del ciclo del cultivo, las poblaciones de mosca blanca y de trips se han visto aumentadas con daños en frutos. Ello puede ser debido, y las gráficas de la Junta de Andalucía antes mencionadas así parecen indicarlo de forma muy clara, a la alta competencia inter-gremial entre los depredadores A. swirskii y O. laevigatus, en menor presencia de sus presas respectivas en la última campaña, lo que hace que sus poblaciones, en dicho momento (final del ciclo) no sean suficientemente altas para lograr el control de las dos plagas. En el primer depredador la causa es la mortalidad originada por Orius, y en el segundo por falta de alimento (Amblyseius), que creemos que han permitido estos repuntes de la plaga en dicho momento del ciclo. A esto muy posiblemente se ha unido el elevado número de tratamientos fungicidas rea­­lizados en la pasada campaña, así como otros factores como las bajas temperaturas, falta de alimento alternativo (menos flores), etc.

Berenjena

A su vez, en berenjena parece que sucede igual que para melón y sandía, aunque sea este cultivo de ciclo largo; ello pudiera ser debido al efecto de los tricomas de las hojas que provoca una instalación más tardía y no alcanzar más del 60% de presencia en plantas (según los datos de la Junta de Andalucía, 2010). En el caso de berenjena se debe considerar, en función de los datos, que N. tenuis es una herramienta muy buena para el control de mosca blanca. Por el contrario, A. swirskii presenta una muy buena instalación en otro cultivo de ciclo corto (pepino), pero poblaciones tampoco muy altas.

El tema de la mayor incidencia de áfidos o pulgones, así como su control biológico es otro aspecto importante, pero que es tratado en otro artículo de este número de la revista.

Otras cuestiones

Hay que poner de manifiesto los efectos altamente beneficiosos de la reducción drástica de los tratamientos fitosanitarios no compatibles con fauna auxiliar en la zona, como ha sido la reducción de las incidencia de las primeras entradas de plagas en los invernaderos (mosca blanca, trips, etc.), seguramente debido a la mayor abundancia de enemigos naturales en las zonas que actúan como reservorios de estas plagas; a la mayor entrada de forma natural de los enemigos naturales en los invernaderos; así como de un caso de especie plaga de la que ya poco se habla, el submarino (Liriomyza spp). Evidentemente, esta especie, que ya contaba con buenos enemigos naturales en la zona (especialmente Neochrysocharis formosa) cuando se realizaban más aplicaciones de fitosanitarios de síntesis, habrá podido incrementar mucho más sus poblaciones, dentro y fuera de los invernaderos, de forma que el submarino se está convirtiendo en una plaga secundaria.

En el sentido de lo indicado en el párrafo anterior, se ha iniciado una línea de investigación por el Departamento de Técnicas de Producción de Coexphal (Blom van der, 2010. Com. pers.) para el estudio de los setos y otras plantas que en los exteriores de los invernaderos pudieran actuar como reservorios de enemigos naturales. Sus efectos pueden ser muy beneficiosos cuando el sistema pueda estar totalmente desarrollado.

Finalmente, en este apartado, hay que mencionar otros dos efectos colaterales de la extensión de la lucha biológica en nuestros invernaderos. Por una parte, es de señalar y destacar el gran esfuerzo que en la actualidad llevan a cabo las empresas que sacan al mercado productos fitosanitarios basándose en estudios que realizan sobre sus efectos sobre OCBs empleados. Esto es una herramienta fundamental en la extensión de los métodos de lucha biológica y/o integrada; especialmente en el caso de fungicidas químicos, así como en el control de plagas de artrópodos para los que no se dispone de OCBs. Ello también ha sido una excelente contribución para la extensión y éxito de los actuales sistemas fitosanitarios en invernaderos de Almería. Sin embargo, hay que indicar que en la presente campaña ha habido una mayor utilización de fitosanitarios compatibles respecto a la anterior, debido probablemente a los problemas causados por hongos. No obstante, que estos productos sean "compatibles", como se desmuestra en los bioensayos correspondientes, mediante una o dos aplicaciones, no significa que sean totalmente inócuos, de forma que cuando se realizan, como en esta campaña, muchos tratamientos con dichas materias se presentan problemas acumulativos con los OCBs, sobre todo en el cultivo de pimiento.

Por otra parte, a diferencia de lo anterior, hay una laguna importante en relación a las empresas productoras de semillas. Como es claramente conocido y anteriormente se ha mencionado, el comportamiento y eficacia de los diferentes OCBs depende del cultivo y esto puede ser una barrera difícil de franquear. Sin embargo, hay otro aspecto poco conocido y menos divulgado: los diferentes comportamientos y sus eficacias respectivas de los OCBs según la variedad cultivada. Ello se ha demostrado recientemente para el caso de las variedades de tomate (Cabello et al., 2010). Por ello, sería necesario y exigible, a dichas empresas productoras de semillas, que consideraran también los posibles efectos sobre OCBs de las nuevas variedades que vayan sacando al mercado; en parte de esta cuestión depende también la rentabilidad de las mismas, dada la actual situación del sector.

Ahora sí se puede finalizar este artículo haciendo una especial mención al denominado "milagro verde almeriense", debido al interés de las Administraciones autonómica y central, conjuntamente con las empresas productoras de OCBs, de extender el sistema de la utilización de la lucha biológica a otros cultivos y áreas geográficas de nuestra comunidad autónoma, como el fresón y el olivar, sólo por citar dos ejemplos muy importantes.

Tomás Cabello y Enric Vila. Grupo de Investigación Protección Vegetal de Cultivos en Invernaderos. Centro de Investigación en Biotecnología Agroalimentaria. Universidad de Almería.

Agradecimientos

Los autores quieren expresar su agradecimiento a Ana Belén Arévalo (Agrobío S.L.) por sus valiosas aportaciones y correcciones al presente trabajo.

Bibliografía

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Cabello, T.; Guerra, J.M.; Gallego, J.R.; Fernández, F.J., Parra, A.; Vila, E., 2010. Tomato varieties effects on the efficiency of natural enemies against South American Tomato Pinworm, Tuta absoluta. IX European Congress of Entomology. Budapest.

Cook, R.J.; Baker, K.F., 1983. The nature and practice of biological control of plant pathogens. American Phytopathological Society. St. Paul.

Heydari, A.; Pessarakli, M., 2010. A review on biological control of fungal plant pathogens using microbial antagonist. Journal of Biological Sciences, 10: 273-290.

Junta de Andalucía, 2010. Red de Alerta e información fitosanitaria. Dir. Gral. de la Producción Agrícola y Ganadera. Consejería de Agricultura y Pesca. [http://dgpa.besana.es] (04/07/2010).

Botrytis: La Podredumbre gris

Los cultivos bajo plástico son una de las principales fuentes de riqueza de la provincia de Almería, que alcanzan una superficie de unas 27.000 ha. Una de las enfermedades más importantes de los cultivos hortícolas en invernadero, es la podredumbre gris causada por el hongo Botrytis cinerea Pers. [telemorfo, Botryotinia fuckeliana (De Bary) Whetzel]. Este hongo provoca importantes pérdidas en los cultivos de invierno de tomate, berenjena, pepino, calabacín, judía, pimiento, etc. debido a que se dan dentro del invernadero las condiciones óptimas de desarrollo de la enfermedad y a su difícil control. Una de las razones de las dificultades del control viene determinada por la presencia de resistencias a distintos grupos de fungicidas

El genero Botrytis fue descrito por primera vez en 1729 por Micheli, desde esta fecha y en especial la especie Botrytis cinerea ha sido muy estudiado por causar grandes pérdidas económicas en plantas cultivadas. Es un hongo muy polífago, que puede actuar como saprófito o como parásito necrotrofo sobre más de 200 plantas diferentes, casi todas Dicotiledoneas, algunas Monocotiledoneas y algunas Pteridofitas.

En las cultivos hortícolas el hongo puede afectar a cualquier órgano aéreo de la planta, y en cualquier estadío de la misma. En semillero, puede provocar la muerte de la plántula por invasiones del tallo, hojas o cotiledones. Afortunadamente los ataques en plántulas son actualmente poco frecuentes debido a las buenas prácticas culturales que se realizan en los semilleros comerciales.

Los síntomas difieren según la especie atacada y la suculencia del tejido afectado aunque, en general, se producen lesiones de aspecto húmedo y coloración más o menos parda, que comportan la maceración de los tejidos, en especial en frutos, donde se producen podredumbres blandas. Normalmente, la lesión se recubre de un fieltro gris característico que le da nombre a la enfermedad, y que no es otra cosa que el micelio del hongo recubierto de abundante cantidad de esporas.

El hongo coloniza con frecuencia tejidos senescentes, tales como pétalos, que al contactar con otros tejidos provocan la infección en ellos. Por eso, son característicos los ataques en frutos en las zonas de inserción con la flor o donde ha quedado adherida la flor al caer. Las infecciones en hojas pueden producirse directamente al caer una espora sobre ellas o por el contacto con un tejido infectado, se forma entonces una lesión húmeda, transparente, que avanza por toda la hoja llegando al peciolo. Si prosigue la invasión en éste se forman lesiones elípticas en el tallo en la zona de inserción; con cierta frecuencia, la lesión puede llegar a rodear el tallo y provocar la muerte de la rama o de la parte de la planta por encima de ella. Con similares consecuencias se producen invasiones del tallo por la colonización por parte del hongo de los restos de poda o deshojados, sobre todo si estos no se hacen correctamente, hasta poder causar la muerte de la planta.

La presencia de heridas y microheridas en cualquier zona de la planta favorece la entrada del hongo en los tejidos de la misma, desarrollandose en ellas los síntomas característicos.

Un curioso síntoma es el denominado mancha fantasma del tomate. Se produce cuando el hongo penetra en el fruto pero desaparecen las condiciones necesarias para que siga la infección, por lo que no llega a desarrollarse en los tejidos internos. De esta forma queda tan sólo dañada la piel, al crecer el fruto aparecen unos anillos circulares característicos que lo hacen incomercializable.

El hongo es capaz de resistir temperaturas bajas por lo que pueden aparecer problemas en el almacenamiento y transporte, en especial, si no se realizan correctamente.


• Descripción del hongo

Botrytis cinerea Pers. y Botryotinia fuckeliana (de Bary) Whetzel son las fases asexual (anamórfica) y sexual (teleomórfica) respectivamente del ciclo del mismo hongo filamentoso.

La fase asexual consiste en hifas vegetativas, esclerocios y conidias. Los conidioforos son más o menos rectos con una longitud de 2 mm o más, ramificados, a menudo con un pedúnculo y una cabeza de ramificaciones bastante abiertas. Son lisos, de color claro, marrones por abajo y más pálidos cerca del ápice. Las ramas terminales producen conidias lisas, unicelulares, obovales o elipsoidales, de color entre hialino y pardo claro, que en la masa de conidias resulta pardo grisáceo, y con medidas medias de 10 x 7,5 µm aunque con grandes variaciones (Ellis y Waller). Los esclerocios producidos por este hongo en sustrato natural y en medios de cultivo suelen ser negros y muy variables en cuanto a tamaño (normalmente al menos de 3 mm de diámetro).

La fase sexual consiste en un cuerpo reproductivo, el apotecio, que contiene ascosporas en ascas lineales. Los tallos de los apotecios llegan a 3 cm de longitud y a 1-2 mm de grueso; los discos son cóncavos, pardo amarillentos y de hasta 8 mm de diámetro. Las ascas son cilíndricas, las ascosporas elipsoidales o fusiformes, de 9-15 x 4-7 µm, y uninucleadas.

En Almería la fase sexual del hongo no se ha encontrado nunca aunque si se han producido apotecios en Laboratorio a partir de aislados procedentes de Almería, lo que parece indicar la existencia de ambos grupos de apareamiento y que por condiciones ambientales desfavorables no se forman los apotecios.


• Ciclo de vida

El ciclo del hongo en los países más fríos difiere de lo que ocurre en Almería y en otros países de la cuenca mediterránea con condiciones climáticas similares, como Israel. La enfermedad en los países más fríos se desarrolla en verano, hibernando el hongo en forma de esclerocios o apotecios. En Almería, la enfermedad aparece, normalmente, en noviembre desarrollandose hasta marzo-abril, siendo el verano la época de reposo del hongo.

Las condiciones óptimas para el desarrollo de la enfermedad son temperaturas que oscilan entre los 20 y 25 ºC (Coley-Smith), siendo la humedad relativa el factor limitante. Con humedades relativas elevadas, el rango de temperatura es de 10 a 25 ºC. Las conidias para germinar, producir el tubo germinativo e infectar el hospedante necesitan, además de elevada humedad relativa en el invernadero, que la superficie de la planta esté mojada durante cierto periodo. Estas condiciones pueden darse con frecuencia en los invernaderos, donde el agua de condensación del plástico juega un importante papel en este periodo de la infección.

Diversos estudios realizados en Almería han demostrado la poca importancia de los esclerocios como fuente de inóculo ya que apenas se detectan en el campo, ni se han podido encontrar en el suelo, ni en restos vegetales. Aunque los produce con facilidad en los medios de cultivo en el Laboratorio.

Las fuentes primarias de inóculo la constituirían los micelios que quedan en los restos de cosecha, en el interior y en el exterior de los invernaderos, y que se han mostrado viables tras pasar el verano. Estos restos son capaces de ser transportados por el viento hasta puntos muy distantes. Se ha visto que también las conidias pueden viajar grandes distancias.

Los órganos enfermos, los restos vegetales y pétalos colonizados por el hongo y transportados principalmente por el viento, así como las esporas constituyen las principales fuentes secundarias de inóculo y formas de diseminación de la enfermedad.


• Métodos de control

El control de las enfermedades ha de basarse en el conocimiento de su epidemiología para de esta forma aplicar la estrategia de control más adecuada no solo por su eficacia y rentabilidad, sino también la que cause menos perjuicios a largo plazo.

Cuando las condiciones de desarrollo de la enfermedad son favorables, el control de Botrytis es complicado debido a que tiene una rápida germinación, una elevada tasa infección y un rápido crecimiento. A esto se une la detección en Almería de una importante población de cepas resistentes a distintos grupos de fungicidas.

Otro factor a tener en cuenta es la gran densidad de invernaderos que hay y si, tal como se ha demostrado, hay un flujo constante de esporas de una parcela a la otra el problema afecta de una forma global a todos los invernaderos de la zona.

Medidas culturales

Las medidas culturales inciden de forma especial en esta enfermedad.

Humedad relativa
Al ser la humedad uno de los factores limitantes, evitarla es una de las mejores formas de control. Para ello la estructura del invernadero debe ser la adecuada en altura y orientación a los vientos dominantes, de forma que permita la ventilación del mismo. Además de ventilación en bandas es importante la cenital para que llegue al interior del invernadero. La presencia de graves problemas de virosis está obligando a que los invernaderos sean cada día más herméticos para evitar la entrada de los insectos vectores, utilizando mallas más espesas y manteniendo las bandas cerradas, por lo que será necesario encontrar técnicas que permitan controlar la humedad relativa que tanto incide en otras importantes enfermedades.

Abonado equilibrado
Diversos trabajos ponen de manifiesto la relación entre el estado nutricional del cultivo, sobre todo en lo que se refiere al Nitrógeno y Calcio, y la enfermedad. (Elad et al. 1992)

Labores culturales
Las labores culturales correctas tienen una crucial importancia. Así, realizar las podas y deshojados correctamente, a ras de tallo, y con herramientas como navajas o "cutters" que hagan el corte limpio, impedirá que los restos de peciolos y tallos sean la vía de entrada del patógeno en el tallo, en el que producirá graves daños que pueden provocar la muerte de un porcentaje elevado de plantas.

Saneamiento del cultivo
Es fundamental la retirada de restos de cultivo (tallos, frutos, etc.) afectados, del interior y del exterior del invernadero. Esta medida es de vital importancia ya que constituyen las principal fuentes de inóculo secundario. Basta con observar un fruto infectado y ver el elevado número de esporas que produce.

Elección del plástico
Determinados tipos de plástico, capaces de filtrar parte de la radiación solar e impedir el desarrollo del hongo, ya están en el mercado aunque su utilización está limitada por no ser compatibles con los insectos polinizadores (abejorros) que se precisan en muchos de estos cultivos.

Limpieza del invernadero y de los alrededores tras finalizar el cultivo
Como se ha expuesto anteriormente, el micelio contenido en los restos abandonados constituye la fuente primaria de inóculo.

Elección de variedad
No hay variedades resistentes a esta enfermedad; no obstante, se observan diferentes susceptibilidades entre ellas.

Tratamiento del suelo
En la bibliografía se describen diversos tratamientos del suelo del invernadero en la época de no cultivo, verano en nuestra zona, que sobre todo van dirigidas a la eliminación de los esclerocios. Aunque no se conoce el papel de estos, si es que se producen, en el ciclo de la enfermedad en Almería, sí se han realizado diversos trabajos sobre micelio y esclerocios inoculados artificialmente y sobre su viabilidad en los meses de verano en los invernaderos, y se ha visto que el manejo del invernadero de forma que se aumente la temperatura en él durante esta época puede ser una buena medida de acción sobre estas fuentes de inóculo. Estas medidas pueden consistir en cerrar los invernaderos sin blanquear para aumentar la temperatura, o colocar plásticos en el suelo.


• Control biológico

Se han descritos diversos hongos y bacterias con acción antagonista sobre el patógeno o sobre algún aspecto de la enfermedad, sobre todo sobre esclerocios.

En el mercado existe un preparado biológico a base de Trichoderma harzianum Rifai T39, registrado en diversos países, en España por Trichodex con la marca TRICHOMIC, y que parece dar buen resultado en cultivos hortícolas. Concretamente, en Israel se utiliza en diversos cultivos junto con un sistema experto de decisión llamado BOTMAN, basado en predicciones meteorológicas que decide según el nivel de riesgo de enfermedad tratar con un producto químico, con Trichoderma o no tratar. Se están realizando diversas experiencias, tanto in vitro como in vivo, en cultivo de tomate en Almería que persiguen poner a punto un modelo similar al BOTMAN adaptado a las características de esta cepa en las condiciones de cultivo almerienses.


• Control químico

Diversas sustancias activas actúan sobre Botrytis cinerea, unas preventivas y de contacto, y otras sistémicas con acción curativa. De entre ellas destacan el grupo de las dicarboximidas [vinclozolina (RONILAN de Basf), procimidona (DRIZA de Afrasa, KENOLEX de Kenogard y SUMISCLEX de C.Q. Massó), etc.], bencimidazoles [metiltiofanato, tiabendazol, benomilo, carbendazima de los que se comercializan numerosas formulaciones] y N-fenilcarbamatos [dietofencarb, comercializado en España en mezcla con carbendazima], sulfamidas [diclofluanida (EUPAREN de Bayer)].

La resistencia a bencimidazoles y dicarboximidas se ha descrito en diversos países poco tiempo después de su aplicación para controlar la podredumbre gris. Existe la doble resistencia simultánea a bencimidazoles y dicarboximidas y a dicarboximidas y sulfamidas. También se han encontrado cepas resistentes a bencimidazoles, dicarboximidas y dietofencarb. Las prospecciones realizadas durante 1992, 1995 y 1997 han demostrado una situación realmente preocupante en Almería ya que, además de detectar todas las resistencias anteriormente citadas, la frecuencia de aislados resistentes a bencimidazoles y a dicarboximidas llegó a alcanzar porcentajes del 73 % de la población total en la campaña 1995- 1996.

Otras sustancias activas recientemente utilizadas en el control de Botrytis en un periodo pequeño de utilización también han desarrollado resistencias en diversos países.

La gran mayoría de los fungicidas con efecto antibotritis tienen un plazo de seguridad bastante amplio que teniendo en cuenta que la enfermedad se produce cuando los cultivos están en plena producción y la preocupación que existe en el sector por los residuos de plaguicidas, hace que haya que poner una especial cuidado en la elección de la sustancia activa a aplicar y en el momento de su aplicación; es decir, se hace imprescindible respetar tanto la dosificación como el plazo de seguridad.

La estrategia a seguir con la enfermedad, tal y como se ha indicado anteriormente, será la utilización de todas las medidas culturales preventivas para evitar su presencia: higiene interior y exterior, estructuras del invernadero, laboreos, ventilaciones etc. En los momentos de riesgo leve y moderado utilizar fungicidas de amplio espectro y de contacto, si el riesgo es mayor (altas humedades relativas, condensaciones, después de lluvias o nieblas prolongadas, ausencia de vientos secos, etc.), realizar aplicaciones con fungicidas específicos, sistémicos, preferiblemente dicarboximidas, alternando o mezclando, si han de repetirse las aplicaciones, con otros sistémicos de otro grupo químico. Hay que tener en cuenta que si la incidencia es muy alta el control es muy difícíl.

Una práctica que se ha generalizado y que da excelentes resultados es la aplicación directamente en las heridas de poda o deshojado de pastas fugicidas.


Bibliografía

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Resistencia de Botrytis cinerea a fungicidas en los cultivos protegidos de Almería.

TECNICAS PARA EL CONTROL DE BOTRYTIS II

4. MÉTODOS DE CONTROL.

Los procedimientos de control de Botrytis son complejos e inciertos en sus resultados, al menos en condiciones muy favorables para el parásito, pero se pueden resumir en:

4.1. Métodos preventivos y prácticas culturales.

Es uno de los aspectos más importantes para el control de esta enfermedad y debería de condicionar el dimensionamiento y tipo de invernadero para las comarcas donde B. cinerea es un problema grave. Destacan:

* Es importante evitar las siembras demasiado densas en condiciones de baja luminosidad.
* Desinfección de semillas.
* La solarización es efectiva para el control de esclerocios.
* Manejar la aireación, calefacción y el riego en invernadero con el fin de reducir la duración de los periodos diarios que combinan humedad a saturación y condensaciones y temperaturas de 15-17º C,
* Hacer podas y deshojados a ras del tallo para no dejar tocones que sirvan al desarrollo del parásito. Aplicación de una pasta fúngica en las heridas.
* Controlar los niveles de nitrógeno en el suelo, ya que niveles elevados favorecen el desarrollo de la enfermedad.
* Es fundamental la retirada de restos de cultivo y plantas afectadas por la enfermedad tanto del exterior del invernadero como alrededores.
* Aplicación de cubiertas plásticas de invernadero con absorción de luz ultravioleta ya que reducen la esporulación y la tasa de colonización epidermal.
* Los órganos almacenados como como es el caso de los bulbos de cebolla, deben protegerse manteniéndolos de 2 a 4 días a una temperatura de 32 a 50º C a fin de eliminar el exceso de humedad y manteniéndolos posteriormente a 3º C en un ambiente lo más seco posible.

4.2. Control biológico.

Se han descrito diversos hongos (Trichoderma spp., Coniothyrium spp., Gliocladium p., Mucor spp., Penicillium spp., Verticilium spp.), bacterias y nematodos como antagonistas de B. cinerea, citando a los primeros como los más importantes en los cultivos hortícolas. Para el control biológico del moho gris de las manzanas se ha descrito el hongo antagónico Trichoderma harzianum. Estos agentes de control todavía no se aplican de forma comercial en estos cultivos.

4.3. Control químico.

Se basa en el empleo de fungicidas. El control de Botrytis en los terrenos de cultivo mediante aspersiones químicas aún no ha tenido el éxito deseado, especialmente en los climas húmedos y fríos. En el caso de la pudrición de la lechuga por Botrytis, se recomienda llevar a cabo aspersiones con diclorán o zineb. Otros fungicidas como el difolatán, dyrene, maneb-zinc, maneb o el clorotalonilo, parecen ser más adecuados en cultivos como la cebolla y el tomate. Para el control de las pudriciones del fruto, como es el caso del moho gris de la fresa, se recomiendan las aspersiones o espolvoreaciones con captán, thiram o benomyl.

Sin embargo se han descrito regiones donde la resistencia de Botrytis cinerea a fungicidas es un hecho, por lo que se recomienda:

* Tratar la parte aérea de las plantas con pulverizaciones a base de iprodiona, vinclozolina o procimidona en alternancia o mezcla con fungicidas de amplio espectro, especialmente con los que tienen una acción anti-Botrytis: tiram, diclofluanida o clorotalonil.
* Tratamientos preventivos durante la floración, o cuando las condiciones ambientales sean favorables para el desarrollo de la enfermedad.
* Sobre los tallos donde se inicie un chancro aplicar pastas fúngicas a base de tiram + iprodiona + éter de petróleo. También triadimefon.
* El tratamiento químico debe ir acompañado de las medidas culturales mencionadas anteriormente.

Resumiendo, las materias activas recomendadas para el control de Botrytis cinerea son benomilo, diclofuanida, clozolinato, iprodiona, procimidona, tiabendazol, vinclozolina+metiram, metil-tiofanato, procimidona+dietofencarb, etc.

5. BIBLIOGRAFÍA
AGRIOS, G.N. 1996. Fitopatología. Ed. Limusa, S.A. México. 838 pp.
APARICIO, V.; BELDA J.E.; CASADO, E; GARCÍA, M.; GÓMEZ, V.; LASTRES, J.; MIRASOL, E.; ROLDAN, E.; SÁEZ, E.; SÁNCHEZ, A. & TORRES, M., 1998. Plagas y enfermedades en cultivos hortícolas de la provincia de Almería: control racional. Consejería de Agricultura y Pesca. Junta de Andalucía. Sevilla: 356 pp.
APARICIO, V.; RODRÍGUEZ, M.D.; GÓMEZ, V.; SÁEZ, E.; BELDA J.E.; CASADO, E. & LASTRES, J., 1995. Plagas y enfermedades del tomate en la provincia de Almería: control racional. Consejería de Agricultura y Pesca. Junta de Andalucía. Sevilla: 182 pp.
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BLANCARD, D. 1996. Enfermedades del tomate. Ed. Mundi-Prensa. Mdrid. 212 pp.
DOMÍNGUEZ, F. 1993. Plagas y enfermedades de las plantas cultivadas. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 821 pp.
GARIJO, C. 1991. Técnicas y criterios de intervención para el control de las plagas y enfermedades polífagas más importantes de los cultivos hortícolas en invernaderos. Phytoma España nº 34. 39-44.
JARVIS, W.R. 1998. Control de enfermedades en cultivos de invernadero. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 334 pp.
LIÑÁN, C. 2000. Vademecum de productos fitosanitarios y nutricionales. Ed. Agrotécnicas, S.L. Madrid. 628 pp.
MAROTO, J.V. 1995. Horticultura Herbácea Especial. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 611 pp.
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RECHE, J. 1991. Enfermedades de hortalizas en invernadero. Ed. M.A.P.A. Madrid. 189 pp.
SERRANO, Z. 1996. Veinte Cultivos de Hortalizas en Invernadero. Ed. el autor. Sevilla. 638 pp.

TECNICAS PARA EL CONTROL DE BOTRYTIS I

1. INTRODUCCIÓN.

Las enfermedades causadas por Botrytis quizá sean las más comunes y más ampliamente distribuidas de hortalizas, plantas ornamentales, frutales, etc. Son las enfermedades más comunes de las plantas cultivadas en los invernaderos. Estas enfermedades aparecen principalmente en forma de tizones de inflorescencias y pudriciones del fruto, pero también como chanchos o pudriciones del tallo, ahogamiento de las plántulas, manchas foliares y como pudriciones del tubérculo, como un bulbo y raíces. Bajo condiciones húmedas el hongo produce una capa fructífera conspicua de moho gris sobre los tejidos afectados. En este momento, es uno de los problemas más graves de los cultivos protegidos y al aire libre del litoral mediterráneo.

Algunas de las enfermedades más importantes ocasionadas por Botrytis incluyen al moho gris de la fresa, la pudrición por el moho gris de las hortalizas tales como la alcachofa, frijol, remolacha, col, zanahoria, pepino y berenjena, la pudrición del extremo de la punta de los plátanos, lechuga, pimiento, calabaza, tomate, etc., la pudrición del cuello y tizón de la cebolla, la pudrición del extremo del cáliz de las manzanas, el tizón de las ramitas e inflorescencias de arándanos, el tizón o moho gris de plantas ornamentales como la violeta africana, begonia, ciclamino, crisantemo, dalia, geranio, jacinto, lirio, rosal, tulipán, etc. Botrytis también ocasiona las pudriciones blandas secundarias de frutos y hortalizas cuando se almacenan, transportan y venden en el mercado.

2. MORFOLOGÍA Y CICLO DE VIDA DEL HONGO.

El patógeno Botrytis sp. produce gran cantidad de micelio gris y varios conidióforos largos y ramificados, cuyas células apicales redondeadas producen racimos de conidios ovoides, unicelulares, incoloros o de color gris. Los conidióforos y los racimos de conidios se semejan a un racimo de uvas. El hongo libera fácilmente sus conidios cuando el clima es húmedo y luego éstos son diseminados por el viento. El hongo a menudo produce esclerocios irregulares, planos, duros y de color negro. Algunas especies producen a veces una fase perfecta de Sclerotinia, en la que las ascosporas se forman en un apotecio.

Botrytis inverna en el suelo en forma de esclerocios o de micelio, el cual se desarrolla sobre restos de plantas en proceso de descomposición. Al parecer, este hongo no infecta a las semillas, pero puede propagarse con las semillas contaminadas mediante esclerocios del tamaño de esas semillas o sobre restos de plantas a los que ha infectado. Las etapas de invernación también se propagan mediante cualquier cosa que mueva el suelo o los restos vegetales que pudieran portar esclerocios o micelio del hongo. Este último requiere un clima húmedo y moderadamente frío (18 a 23º C) para que se desarrolle adecuadamente, esporule, libere y germine sus esporas y para que produzca la infección.

El patógeno muestra actividad a bajas temperaturas y produce pérdidas considerables en cosechas que se han mantenido almacenadas durante largos periodos, aun cuando las temperaturas estén entre 0 y 10º C. Las esporas que han germinado rara vez penetran directamente en los tejidos que muestran un crecimiento activo, pero lo hacen en tejidos de la planta a través de heridas o después de que se han desarrollado durante un cierto tiempo y han formado micelio sobre los pétalos de flores senescentes, follaje moribundo de las plantas, escamas de bulbos muertos, etc.

3. BOTRYTIS CINEREA, AGENTE CAUSAL DE LA PODREDUMBRE GRIS.
Como hemos comentado anteriormente, Botrytis cinerea es un saprofito nato capaz de provocar grandes daños en numerosos cultivos. Cuando las solanáceas hortícolas vegetan bien no son casi afectadas. Pero, por el contrario, cuando los días son cortos, la luminosidad escasa y las temperaturas son del orden de 15-20º C, las plantas pueden sufrir graves daños. Botrytis cinerea precisa de bases nutritivas formadas por hojas senescentes, flores no fecundadas, heridas o muñones de hojas resultantes de las podas, es decir materia orgánica muerta, para poder iniciar la invasión de las partes vivas de la planta.

Un síntoma particularmente sorprendente en los frutos es el denominado "mancha fantasma". En realidad, se trata de ataques de Botrytis abortados. Alrededor de un punto central muy pequeño y necrótico se observa un tenue anillo de 5 a 10 mm de diámetro, blanquecino sobre el fruto verde y amarillo en el fruto maduro. La calidad gustativa del fruto no sufre, pero si la presentación.

Torre hidropónica para Siria



A Siria, y a otros países de Oriente Medio, le está ocurriendo que cada vez tiene menos tierras fértiles y más masa urbana. Esta idea de torre se crea como una respuesta ingeniosa a ese problema, es un oasis vertical con cultivos hidropónicos (se cultiva plantas usando soluciones minerales en vez de suelo agrícola) que también tiene un uso residencial.

Este huerto vertical es de mayor rendimiento y calidad, y además tan sólo emplea un 10% del agua que utiliza la agricultura tradicional, pero en su estructura hay sitio también para laboratorios y oficinas, así como viviendas para los trabajadores. La producción se vende en un mercado que hay en la base del rascacielos.

La estructura reticular interna y externa soporta numerosas cápsulas de cultivo, contando además el edificio con tanques de depuración de agua, turbinas de viento y paneles solares.

rascacielos-hidroponico-siria-1
Es un diseño propuesto por los arquitectos James Murray y Tobey Lloyd.

EMPRENDA SU TIENDA DE HIDROPONIA

Emprender una tienda de hidroponia puede convertir su amor por las plantas y la tecnología en un nuevo negocio rentable.

La hidroponia ha aumentado en popularidad durante la última década como una forma de cultivo sin tierra ya sea para uso comercial o bien personal. Teniendo el espacio suficiente se puede construir un pequeño sistema hidropónico dentro de la misma casa que permite cultivar hierbas, hortalizas y frutas durante todo el año.

Además de ofrecer los más recientes y mejores productos, en su tienda deberá proporcionar información sobre equipos, productos y soluciones para todo tipo de problemas relacionados con la hidroponia.

Consejos básicos.

A la hora de elegir un local, asegúrese que tenga mucho espacio en la parte trasera para guardar todo su inventario: luces, contenedores, tuberías, bombas y productos químicos. En la parte delantera, necesitará una caja registradora, vitrinas y estanterías.

Recuerde reservar mucho espacio para montar diferentes sistemas hidropónicos con el fin de impresionar a sus clientes prospecto.

Aunque no se requiere entrenamiento especial para iniciar una tienda de hidroponia, usted deberá saber más que lo básico. Además de la información que encontrará en internet, hay libros y dvds que hablan del tema. Inclusive algunas universidades incluyen clases de hidroponia en sus programas de estudios agrícolas. Investigue en su ciudad, tal ves encuentre alguna universidad que ofrezca cursos. Inscríbase, le será de mucha utilidad.

Además de los consejos que brindará a sus clientes, ellos buscarán conseguir en su tienda artículos que se necesitan en un apuro. Si una bomba se estropea o se funde un foco de luz, su cliente deberá volver a casa con el reemplazo en lugar de esperar a que se haga el pedido.

Promocionando su Tienda.

Una vez que aprenda cómo iniciar una tienda de hidroponía, la búsqueda de clientes no será demasiado difícil. Las personas que necesitan estos artículos encontrarán su tienda sabiendo de su existencia.

Lance su propio sitio web, promociónese en la radio y periódicos. Antes de darse cuenta, el boca a boca hará el resto.

En el futuro, puede ser que quiera ampliar su negocio. Puede abrir una nueva tienda, vender online o agregar una nueva línea de productos. Otras oportunidades de expansión incluyen el trabajo con los clientes para crear diseños personalizado de sistemas hidropónicos o entrenar a otros para realizar esta tarea. Si usted tiene acceso a un gran espacio, puede configurar su propia granja hidropónica para suministrar a restaurantes productos orgánicos durante todo el año.

Chiles-tech, lo último en hidroponía

El desarrollo de la hidroponía está dejando millonarios ingresos a Nicaragua. Gracias a la aplicación de tecnología se obtienen chiles dulces de alta calidad y mejor cotización. Estados Unidos es el principal mercado.

En las instalaciones de Hidropónicas de Nicaragua, localizadas en el municipio de Sébaco, a 100 kilómetros al norte de la capital, hay una intensa actividad productiva, a pesar de que es sábado. El epicentro está localizado en dos áreas: invernaderos y planta de empaque.

En ambas, durante el periodo de cosecha, que comprende de octubre a abril, se labora con un “sentido de urgencia”, para garantizar al consumidor final en Estados Unidos, un chile dulce (pepper) fresco, madurado al 80%, sin golpe alguno, totalmente inocuo, con una textura idónea y un sabor dulzón, exquisito.

La primera etapa de la “ruta crítica” está en los invernaderos. Funcionan diez, con una hectárea de extensión cada uno, instalados con tecnología israelí provista por la compañía Rizkalla (Riesgo de Dios, en hebreo). La firma ha montado también proyectos similares en El Salvador, Guatemala y México.
En cada invernadero se siembran y cosechan un total de 30.000 plantas. Mediante el sistema de riego (por goteo), le hacen llegar a cada una –en forma automatizada– todos los nutrientes que necesita para crecer y lograr mayores rendimientos productivos, como nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, boro, calcio y otros. La fórmula, así como las dosis, se programan a diario, con base en un sistema computarizado.

“En las diversas etapas de su crecimiento, varía la fórmula del alimento, de acuerdo con las necesidades de las plantas. Además, se realizan prácticas agronómicas para contribuir a su desarrollo, hasta alcanzar un chile dulce en óptimas condiciones”, comentó Manolo Porro, gerente general de Hidropónicas de Nicaragua.

Cada invernadero está bajo el cuidado de un equipo humano, compuesto por un agrónomo y siete trabajadores, que monitorean a tiempo completo el comportamiento de cada una de las 30.000 plantas bajo su cuidado. Además, vigilan y cumplen con los llamados “diez mandamientos del invernadero”, que consisten en ejecutar todos los protocolos relacionados con inocuidad, monitoreo fitosanitario, y buscan mantener en excelentes condiciones físicas los invernaderos.

“Fomentamos entre nuestro personal una filosofía laboral, de que cada invernadero es una sala de cuidados intensivos (emergency room), donde hay 30.000 pacientes (las plantas) y siete médicos (equipo de trabajadores). Ellos deben saber cuál es el estado de salud de cada uno de esos pacientes y brindarles el tratamiento adecuado. Ese sentido de urgencia lo descubrimos en el camino y hemos venido poniéndolo en práctica”, dijo Porro.

En el periodo de cosecha, en cada uno de los diez invernaderos el personal asignado vigila a diario una serie de indicadores, que determinan la salud de las plantas. Entre estos datos están: temperatura, humedad relativa, riego y composición de la fórmula.

Además, se encargan de cumplir con las labores agronómicas, entre ellas, mantener las plantas a tres metros de altura, vigilar la maduración de cada chile dulce, observar que no tenga ninguna rajadura o golpe y cortarlo en el momento adecuado.

“El rey sol es el que dicta la madurez en la fruta, así como cuándo y cuánto cortamos”, explicó Porro, “al alcanzar el 80% de maduración, nosotros cortamos, para brindar a nuestros clientes un chile dulce fresco, atractivo y con un gran sabor”. Ese protocolo se cumple, incluso, en fin de semana y feriado.
En reconocimiento, al final del ciclo productivo cada equipo de invernadero recibe un bono extra, basado en los resultados alcanzados, indicó Porro.

Fiesta de colores
La segunda etapa de la “ruta crítica” se lleva a cabo en el área de selección y empaque, donde llegan los chiles dulces que salen de cada uno de los diez invernaderos. Es una zona amplia, industrial, cerrada herméticamente. Aquí se labora cumpliendo con los protocolos establecidos por las certificaciones Buenas Prácticas de Manufactura y Análisis de Riesgos y Puntos Críticos de Control (Haccp, por sus siglas en inglés).

El chile dulce que procede de los invernaderos, pasa primero por un proceso de lavado en frío y en calor, para eliminar cualquier vestigio de insectos o de plaga. Inmediatamente se transporta por una banda automatizada, que pesa, selecciona y distribuye cada uno, en la línea de empaque correspondiente.

Este proceso de selección y empaque es una fiesta de colores. Hay tres variedades de chile dulce, que se distinguen por colores tan vivos, que parecen pinturas o fotografías: rojo (variedad conocida como aifos), anaranjado (magno) y amarillo (sunny).

Además de agruparlos por color, los seleccionan por tamaños. Hay cuatro: small (pequeño), medium (mediano), large (grande) y extra large (extragrande). Porro explicó que los favoritos del mercado internacional son los dos últimos (L y XL), los cuales a su vez, son los que contribuyen a alcanzar la rentabilidad del proyecto hidropónico.

“En el ciclo productivo anterior, para estas fechas el 64% de nuestras exportaciones alcanzaron esos tamaños (L y XL), mientras que en el ciclo actual va por el 82%, lo que evidencia una mejoría notable en la curva de aprendizaje. Esos tamaños se logran mediante buenas prácticas agronómicas, eso es algo que hemos venido aprendiendo y experimentando con el tiempo”, aseveró Porro.

Una vez que se completa una caja, por color y tamaño, se procede a etiquetar cada chile dulce con el código correspondiente y la caja pasa a la báscula automatizada, donde debe registrar cinco kilogramos de peso (11 libras).

En ese proceso de empaque final, el inspector de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria (Dgpsa), del Ministerio Agropecuario y Forestal, puede escoger cualquier chile dulce en forma aleatoria, para inspeccionarlo y corroborar que no hay vestigio de presencia de “mosca mediterránea”, insecto que se hospeda en vegetales y cítricos y que es objeto de alertas fitosanitarias en países como Estados Unidos. Si no encuentra nada, la caja sigue su curso, al cuarto frío.

“El inspector de Dgpsa está a tiempo completo en nuestra planta, todo el año. Tenemos un convenio con las autoridades agropecuarias y su participación ha sido muy proactiva en este proceso de revisión. Inspecciona alrededor del 2% de los productos que exportamos”, explicó Porro.

El gerente general expresó, además, que un representante del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos visita las instalaciones al inicio de la cosecha y, posteriormente, realiza inspecciones no anunciadas, durante el periodo de cosecha. Hasta la fecha, Porro aseguró que no les han devuelto ningún embarque.

Hito empresarial
El presente ciclo productivo, 2007-2008, es el tercero en la corta vida empresarial de Hidropónicas de Nicaragua. En el primero, lograron un rendimiento de 70 toneladas métricas por hectárea cultivada; en el segundo, mejoraron a 90 toneladas métricas. En el actual, la tendencia indica que obtendrán un rendimiento de entre 117 y 120 toneladas métricas por hectárea. Una verdadera hazaña.

“En Israel, si llegamos a 80 toneladas métricas por hectárea, lo consideramos un éxito. Aquí estamos llegando a las 120 toneladas métricas, así que es un gran logro”, afirmó en perfecto español Haim Livne, asesor israelita de la firma desarrolladora Rizkalla.

“Conozco experiencias en El Salvador, México y Guatemala, y puedo decir con todo respeto que la experiencia en Hidropónicas de Nicaragua es un gran éxito. Allá no pasan de las 80 o 90 toneladas métricas por hectárea”, añadió Livne.

Con casi dos décadas de experiencia profesional, Livne identifica tres factores que son las claves del éxito del modelo agroexportador nicaragüense. El primero, la ubicación extraordinaria del Valle de Sébaco, que favorece el cultivo; segundo, el liderazgo y la disciplina de los socios y del equipo de dirección y, finalmente, la asesoría permanente israelí.

Rol y visión de los socios
Para Porro ha sido esencial en el éxito empresarial la perseverancia y visión de los dos socios principales: Agricorp, inversión agroindustrial liderada por Amílcar Ybarra, y Mario Sebastián Rappacciolli, empresario de origen nicaragüense, con otras inversiones en café, banca, comercio e industria.

“Este proyecto, en sus inicios, fue presentado a varios grupos inversionistas, pero solo ellos tuvieron la visión de la importancia y el impacto que tendrá esta tecnología (la hidroponía), para mitigar los riesgos inherentes a la agricultura tradicional. En ese sentido, ellos demostraron tener visión, juicio y perseverancia para asumir el riesgo e impulsar este proyecto pionero”, manifestó Porro.
En los próximos años, los planes son ampliar en trece hectáreas el área de cultivos, para totalizar 23 invernaderos en operación, de una hectárea cada uno.

Además, una vez que Hidropónicas de Nicaragua complete la curva de aprendizaje, estimada entre tres y cinco años, los socios tienen la visión de involucrar a trabajadores, familiares y pequeños productores locales para desarrollar un cluster de vegetales hidropónicos cultivados en invernaderos más pequeños, de 1.000 metros cuadrados.

“La visión de los socios es transmitirles conocimientos y tecnología, para que puedan desarrollar vegetales hidropónicos, como chile dulce o tomates, que serían comercializados a través de Hidropónicas de Nicaragua. Eso podría dejarles una ganancia de US$10.000 anuales, para mejorar sus niveles de vida. Ese es un concepto de responsabilidad social corporativa, de compartir riquezas”, concluyó Porro.